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El inicio de la fiesta de la miel

Todo comenzó con tres colmenas que colocamos en el jardìn, hace más de 35 años, cuando  decidimos tener abejas para el consumo familiar de miel.

Cada vez que cosechábamos, era una fiesta…la fiesta de la miel, que cosecha con cosecha, esperábamos con alegría y entusiasmo.

Mis hijos Brenda, Vanessa y Juan Bernardo, muy pequeños entonces, participaban felices colocando bastidores en el rudimentario extractor manual, con el que  su papá  y yo, les enseñábamos a aprovechar   el regalo que las abejas nos hacían por primera vez.

Esa  maravilla dorada, la miel, la fuimos guardando en frascos transparentes que se volvían oro a la vista de la luz de nuestra cocina y cada vez que saboreábamos su dulzura, una enorme satisfacción nos inundaba el corazón. Las abejas habían  llegado para quedarse en nuestras vidas y transformarlas.

Una pasión de vida

Con el tiempo, fui comprobando que no sólo la miel de abeja es el producto principal de la colmena  y poco a poco,  me fui enamorando de las abejas y día con día, de las bondades de sus productos.

Nunca imaginé que este enamoramiento iba a durar tantos años, porque hasta la fecha, se convirtió en mi pasiòn de vida. Mi misiòn, mi objetivo por el que me levanto todos los días.

Llevar el conocimiento de la Apiterapia a toda la gente, sabiendo que las abejas curan sin dañar y que sus productos están al alcance de todas las personas.

Con el tiempo me di cuenta que desde los tiempos más antiguos las abejas y sus productos habían sido objetos de estudio debido a los múltiples beneficios que nos ofrecen por lo que me di a la tarea de comenzar a compartir estos conocimientos para que cada vez más personas pudieran tener acceso a esta riqueza.

Esta página, cumple con ese objetivo, llevar a más personas, el conocimiento de la Apiterapia, esa terapia milenaria que previene y cura las enfermedades, sin contraindicaciones y de manera suave y natural… sin dañar.

Compartir el conocimiento

Cuando me di cuenta el resultado espectacular que el jarabe con extractos de miel, extracto de propóleo y hierbas que le preparé a mi hija Vanessa, decidì adentrarme en el mundo de la Apiterapia y conocer más de la terapéutica de todos y cada uno de los productos de la colmena.
Desde entonces a la fecha, no he parado de estudiar e investigar todas las bondades que encierran estos maravillosos productos y me he dedicado en cuerpo y alma a compartir el conocimiento a la gente de mi entorno.

En mi programa de radio y t.v. semanal, he compartido recetas, remedios naturales, consejos de belleza, filosofía que he aprendido de la colmena y muchas temas relacionados con la naturaleza y las terapias naturales.

Compartir el conocimiento es para mi, una responsabilidad y una obligación que realizo con mucha alegría y entusiasmo. Cuando una persona se acerca a mi y me da el testimonio de curación con alguno de los productos de la abeja, una satisfacción enorme inunda mi corazón.
Estoy conectada con cientos de apicultores y apiterapeutas de todo el mundo, con los que tengo una retroalimentación muy interesante de lo que ellos hacen con las abejas en sus lugares de origen.
Hemos creado redes, páginas, blogs, en los que como abejas libando miel y recogiendo polen... llevamos el conocimiento por todo el mundo.

Seguiré compartiendo este conocimiento de la Apiterapia mientras tenga vida, salud y entusiasmo para llevar este tesoro a quien lo desee aprovechar para llevar una vida saludable y productiva.

Mensaje de Esperanza: La Salud de nuestro planeta es la nuestra

Durante más de 30 años he visto llegar, en cada temporada de cosecha, los panales con ese dulce oro de las abejas llamado miel. Siempre me he maravillado ante el prodigio de que ese pequeño insecto en armonía con el sol, el aire, el agua, la tierra, las flores, los árboles, ofrezca a la humanidad uno de los alimentos más naturales de la tierra: la miel de abeja.

El objetivo de este libro fue compartir con ustedes la sabiduría y las vivencias que me ha dejado la convivencia con este laborioso insecto. Son lecciones de vida que he recibido al estar en contacto con la naturaleza durante estos años, en los que comprobé, una y otra vez, la eficacia de una alimentación auténtica.

Los seres humanos nos hemos alejado bastante de la vida natural y estamos pagando las consecuencias. "Somos lo que comemos", eso es algo que hemos escuchado por años y es la absoluta verdad. Las conquistas químicas utilizadas en la agricultura han ejercido una influencia nefasta en la salud humana. Por ello, la cuestión de la salud está planteada en función del estado del suelo y la calidad de los productos cosechados. Si estos elementos son armónicos, la calidad vivificadora de éstos es positiva.

Los alimentos son elementos vibracionales, que al entrar en contacto con nuestro cuerpo, armonizan o desarmonizan todos nuestros sistemas, dando paso a la enfermedad o a la salud, según la calidad de lo que nos llevamos a la boca.
El escepticismo y el materialismo que ha prevalecido en la humanidad hoy en día va en contra de la filosofía de la vida natural. Hemos agredido a la tierra con cultivos forzados con medios artificiales y al hombre con alimentos sintéticos y trabajos en atmósferas corrompidas. La necesidad de producir más comida ha hecho intensificar los cultivos sin dejar que la tierra descanse, utilizando abonos químicos y plaguicidas para que ésta produzca más a fuerza de estos letales métodos.

Y la consecuencia es que estamos enfermando a la tierra y haciendo que, como el hombre, su sistema inmune esté completamente destruido a causa de tantos productos sintéticos. La tierra y el hombre estamos sufriendo enfermedades ocasionadas por estos venenos que se encuentran en todo lo que ingerimos: frutas, verduras, carne, leche y todo lo que forma parte de nuestra "sana" alimentación.

A pesar de que la humanidad marcha a pasos agigantados y los logros tecnológicos abarcan todas las ramas del quehacer humano, cada día es más difícil nutrirnos de manera natural e inofensiva, en un mundo lleno de tóxicos, químicos y alimentos refinados. La dieta humana, antes tan rica y natural, hoy más que nunca es pobre y ausente de muchos elementos necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo y nos ha traído como consecuencia una serie de enfermedades y malestares desconocidos por nuestros antepasados.
El uso de las hormonas sintéticas que les inyectan a los animales destinados al consumo humano, provoca enfermedades terribles en mujeres, hombres, niños y ancianos. Se ha comprobado que causan cáncer en los órganos de reproducción como fibromiomas, cáncer cervicouterino, cáncer de mama, cáncer de próstata, crecimiento de los pechos en los varones e infertilidad.

La carne de res, el pollo y el huevo y aun el pescado criado en granjas piscícolas, son alimentos altamente saturados de hormonas, antibióticos y anabólicos, en aras de hacer más productiva su crianza y comercialización.
Lo más triste es que los más afectados son los niños, por sus cuerpos en formación. Su crecimiento futuro se compromete debido al grave deterioro ambiental y la basura de comida que actualmente consumen.
Pero se vislumbra una luz de esperanza dentro de la oscuridad de este túnel. A la humanidad no le queda otra salida más que volver a lo natural… a las enseñanzas de nuestros antepasados que con tanta sabiduría se curaban con lo que la naturaleza les ofrecía.

Estamos ante el umbral de un cambio en la Humanidad. Seremos testigos de un renacimiento de las terapias naturales y de la alimentación natural. Los médicos hoy en día, conscientes de la necesidad de volver a adoptar las terapias naturales que acompañan al hombre desde los albores de la humanidad, están abrazándolas, combinándolas con los adelantos tecnológicos de la salud.

Veremos el redescubrimiento de terapias tan nobles como la Apiterapia, Herbolaria, Aromaterapia, Cromoterapia, Homeopatía, y otras que curan sin dañar, equilibrando los sistemas naturales del hombre. Con el redescubrimiento de la agricultura orgánica disfrutaremos de manera limpia y sana lo que la naturaleza nos regala y seremos más sanos.
Hay un resurgir de lo natural. Algo se está agitando desde los mismos cimientos de la alimentación humana y se está manifestando con toda su fuerza. Volver a lo natural, a cosechar y disfrutar la comida sana, libre de venenos. Curarnos con todos los recursos naturales que siempre han estado allí nuestro servicio, desde que el hombre está sobre la Tierra. Ese es el camino para la sobrevivencia de las nuevas generaciones.
A pesar del daño que le hemos hecho a nuestro planeta, la naturaleza es muy sabia y sabrá componer lo dañado, pero hay que darle la oportunidad.

Cambiemos nuestra alimentación insana y nuestro modo de curarnos por métodos más naturales. Las generaciones futuras nos agradecerán el haber rescatado este legado milenario.
La vida de nuestros hijos y nietos merece otorgarles este legado.
Retornar al viejo sendero nos llevará a una ruta saludable y limpia, como la tierra misma.

La Tía Trini

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